La clave maestra es la única contraseña que vas a memorizar: protege a todas las demás. Por eso vale la pena dedicarle cinco minutos y crearla bien desde el principio.

Por qué la clave maestra es tan importante

En Vault256 la clave maestra no se guarda en ningún lugar. A partir de ella se deriva, con el algoritmo scrypt, la llave que abre tu bóveda. Scrypt está diseñado para ser lento a propósito, lo que hace muy costoso probar millones de claves por fuerza bruta. Como no hay puertas traseras, nadie, ni siquiera nosotros, puede recuperar tu clave maestra por ti.

El método de la frase de contraseña

La forma más práctica de crear una clave maestra fuerte es usar una frase de contraseña: varias palabras sin relación entre sí, unidas por algún símbolo y con al menos un número. Es mucho más fácil de recordar que una clave corta llena de símbolos, y mucho más difícil de adivinar.

  1. Elige cuatro o cinco palabras al azar que no formen una frase conocida.
  2. Únelas con guiones o puntos y agrega un número y un símbolo.
  3. Comprueba que tenga al menos 16 caracteres.
  4. Escríbela varias veces durante los primeros días hasta memorizarla.

Ejemplo del formato (no lo uses tal cual): Tortuga-Violín-Nube7-Mapa!

Errores que debes evitar

  • Usar nombres, fechas de cumpleaños o datos que aparecen en tus redes sociales.
  • Reutilizar la clave maestra en cualquier otro sitio o servicio.
  • Hacer pequeñas variaciones de una contraseña que ya usaste antes.
  • Guardarla en una nota del celular o en un archivo sin cifrar.

¿Y si la olvido?

Al crear tu bóveda, Vault256 te entrega un código de recuperación y códigos de respaldo. Con cualquiera de ellos puedes volver a entrar y definir una nueva clave maestra. Imprímelos o escríbelos a mano y guárdalos en un lugar seguro, separado de tu computador.

Para todas tus demás cuentas no necesitas memorizar nada: el generador de Vault256 crea contraseñas aleatorias de 8 a 32 caracteres, y las copias y pegas con un clic.